Escrito por Diego Fernández

“No todo el mundo está capacitado para dirigir personas (…) es gestionar emociones, objetivos, motivaciones, dificultades (…). Las directrices del buen liderazgo no vienen en el código genético, por lo que puedes prepararte cuando tú lo desees”.

Así lideras, así compites. Patricia Ramírez.

Los conocimientos técnicos, tácticos o físicos, básicos en la maestría de un entrenador, necesitan acompañarse de otros aspectos fundamentales, como la metodología, la psicología, o la dirección de equipo.

Dentro de la dirección de equipo, tenemos que diferenciar la categoría en la que estamos entrenando. Si bien hay aspectos troncales, lógicamente no es lo mismo tratar con equipos de minibásquet que con equipos sénior, por ejemplo.

Hagámonos un par de preguntas:

¿Por qué quiero ser entrenador?

  • Dice Marcelo Bielsa, entrenador de fútbol “creo en el espíritu amateur, en el amor hacia la tarea. Es lo único que vuelve satisfactorio el tránsito por el trabajo”

¿Cuál es nuestro enfoque vital?

  • Enfoque reactivo. Te centras en aquello que no puedes controlar “no tengo horas suficientes de pista”, “siempre hay bajas”, “necesitaba más balones”.
  • Enfoque proactivo. Te centras en lo que sí puedes controlar, lo que realmente depende de ti, así que puedes actuar sobre ello.

Tendremos que localizar y tener muy presentes algunas de las variables clave en la dirección de equipo:

  • ¿Cuál es tu idea personal?
  • Jugadores (equipo) ¿qué jugadores tenemos? ¿(en) qué tipo de equipo/club entrenamos?
  • Entrenadores (cuerpo técnico) ¿tengo ayudantes? ¿soy ayudante? ¿nivel de colaboración entre entrenadores dentro del club?
  • RRMM disponibles. Pista grande, pequeña, balones, conos, etc. ¿cuánto entreno a la semana?
  • Entorno (directo / indirecto). coordinador, director técnico, directivos / familia, amigos.
  • Objetivos. La formación como básico indiscutible e innegociable.

Como entrenador en iniciación, además de liderar debemos formar, y unir al grupo. Algunas ideas para hacerlo:

  • Tengamos en cuenta que los niños vienen a divertirse, quieren tener el balón, entonces maximicemos el trabajo con balón, aprovechando el tiempo del que disponemos para entrenar.
  • Fomentemos el talento del jugador.
  • Motivemos desde el ejemplo.
  • Todos son importantes, nadie imprescindible. El bueno no juega solo.

Es fundamental tener/crear un método de trabajo propio:

  • ¿Por qué y para qué hacemos lo que hacemos?
  • Formemos nuestro propio estilo, recogiendo influencias, pero no copiar por copiar.
  • Crecer desde la propia experiencia, que iremos adquiriendo en nuestro día a día, aprendiendo de otros, y a través de la formación continua.